Cortar cebolla libera una sustancia volátil que irrita la superficie del ojo. Todos lagrimeamos un poco, pero si tu reacción es exagerada (ardor intenso, ojos rojos que tardan en calmarse), puede ser una señal de que tu película lagrimal no está protegiendo bien la superficie ocular.
La lágrima no es solo agua: tiene una capa de grasa que evita que se evapore, una capa acuosa y una capa mucosa que la adhiere al ojo. Cuando ese equilibrio se altera, la superficie queda expuesta y cualquier irritante cotidiano (la cebolla, el viento, el humo o las pantallas) molesta más de lo normal. El lagrimeo excesivo es la respuesta de defensa.
Trucos que ayudan en la cocina
- Enfría la cebolla en el refrigerador antes de cortarla.
- Usa un cuchillo bien afilado: daña menos células y libera menos irritante.
- Trabaja cerca de una campana encendida o con buena ventilación.
Cuándo consultar
Si además del lagrimeo con irritantes tienes ardor diario, sensación de arena o visión que fluctúa, conviene evaluar tu superficie ocular. Lee más sobre ojo seco.
